Terror en el sur de Guayaquil: Dos balaceras dejan cuatro muertos en pocas horas
Cuatro personas murieron en dos balaceras registradas en el sur de Guayaquil y el suburbio oeste. Ambos ataques ocurrieron en pleno estado de excepción.
La violencia volvió a sembrar el pánico en el sur de Guayaquil. Durante la tarde y noche del martes 23 de junio de 2026, dos ataques armados dejaron un saldo de cuatro personas fallecidas. Ambos crímenes ocurrieron con pocas horas de diferencia y bajo una alarmante similitud, todo esto mientras rige un nuevo estado de excepción en el país.
Persecución y muerte en Santiaguito de Roldós
El primer ataque se registró pasadas las 15:00 en la cooperativa Santiaguito de Roldós. Según los datos preliminares, sujetos armados a bordo de motocicletas persiguieron a un automóvil rojo en el que viajaban dos hombres.
En medio de la desesperada huida, el conductor perdió el control y terminó estrellándose contra un local comercial. Sin piedad, los atacantes se acercaron al vehículo accidentado y acribillaron a sus ocupantes antes de darse a la fuga. Cuando los vecinos intentaron auxiliar a las víctimas, ya no tenían signos vitales.
Los agentes de Criminalística que llegaron a la escena del crimen recogieron más de 40 casquillos de bala, evidencia clave para las investigaciones.
Terror nocturno en el suburbio oeste
Cuando caía la noche, la tranquilidad volvió a romperse. Un segundo ataque con características casi idénticas ocurrió en el suburbio oeste de la ciudad.
Testigos relataron que varios hombres armados en tres motocicletas abrieron fuego contra los ocupantes de otro vehículo rojo. La persecución a balazos se extendió por varias cuadras hasta que el carro también terminó accidentado.
El violento episodio desató el caos en el sector. Los moradores se encerraron en sus casas y los comerciantes cerraron rápidamente sus negocios para protegerse de las balas perdidas. Este segundo ataque dejó dos víctimas mortales más, cuyas identidades aún no han sido confirmadas.
Investigaciones en marcha
A la mañana siguiente, el terror aún se respiraba en las calles. Algunos vecinos limpiaban los restos de sangre que quedaron en el asfalto, mientras la Policía trasladaba el vehículo baleado a los patios de retención para las pericias de ley.
Actualmente, las autoridades trabajan para establecer el motivo de estos asesinatos y determinar si existe una conexión directa entre ambos ataques, dado que en los dos casos las víctimas se movilizaban en autos rojos y fueron perseguidas por sicarios en moto.
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