Triple crimen en Uruguay: Policía asesina a su novia y a sus suegros, y luego se suicida

Un policía de 26 años asesinó a su pareja de 18 años y a sus suegros en Montevideo, Uruguay. El agresor ya tenía denuncias por violencia y amenazas.

Imagen: Web


Uruguay se encuentra conmocionado tras un brutal caso de violencia que dejó a una familia entera destruida. En el barrio Punta de Rieles, en Montevideo, un policía de 26 años asesinó a balazos a su pareja, una joven de apenas 18 años, y a los padres de ella, de 43 y 56 años. Tras cometer el atroz crimen, el oficial se quitó la vida.

La macabra escena y la confesión final

Luego de atacar a la familia, el agresor huyó de la vivienda en su vehículo. Antes de suicidarse, llamó por teléfono a su madre para confesarle que "se mandó una cagada" y que planeaba quitarse la vida. Poco después, las autoridades encontraron su cuerpo dentro de su auto con un disparo en la cabeza.

El horror en la casa fue descubierto por el hijo y hermano de las víctimas. Al llegar al domicilio, encontró el cuerpo de su padre en el piso. Al adentrarse en la vivienda, halló a su madre y a su hermana sin vida en una de las habitaciones. Preso del pánico y temiendo que el asesino regresara, el joven decidió esconderse en el techo hasta que llegó la ayuda.

Una tragedia anunciada: había denuncias previas

Lo que genera más indignación en la sociedad uruguaya es que este triple crimen pudo haberse evitado. El policía ya contaba con denuncias previas por amenazas y violencia. Familiares de la joven aseguraron que el agresor era extremadamente celoso y que ya había utilizado su arma de reglamento para intimidarla. Las autoridades del Gobierno calificaron el hecho como "devastador" y admitieron públicamente que el Estado "llegó tarde" para proteger a las víctimas.

"Tenía 18 años y no había vivido nada"

El hermano de la joven y sobreviviente de la familia compartió su inmenso dolor ante los medios locales. Recordó que sus padres le habían abierto las puertas de su casa al policía y siempre lo trataron bien.

Sobre su hermana, expresó con profunda tristeza: “Era re buena. Tenía 18 años y no había vivido nada todavía”. Además, destacó el amor incondicional de sus padres, quienes siempre estaban dispuestos a ayudar y cuidar de su nieto bajo cualquier circunstancia. Este trágico suceso ha reabierto el urgente debate sobre el control psicológico a las fuerzas de seguridad y la eficacia de los sistemas de protección contra la violencia de género.

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