Secuestro y asesinato en Quito: La trágica historia del estudiante Anthony Jaya

Anthony Jaya, un estudiante de 24 años, fue secuestrado y asesinado en Quito. Su familia busca limpiar su nombre tras ser víctima de extorsión y violencia.

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Lo que comenzó como un acto de solidaridad terminó en una de las peores tragedias para una familia ecuatoriana. Anthony Guilberth Jaya Coloma, un joven de 24 años y estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad Central, fue secuestrado, extorsionado y asesinado en Quito. Hoy, sus familiares, exiliados por miedo a represalias, rompen el silencio para exigir justicia y limpiar el nombre del joven.

Una ayuda que terminó en una trampa mortal

El calvario comenzó la noche del 7 de enero de 2026. Según relatan sus familiares, Anthony recibió la llamada de un conocido con quien había coincidido semanas atrás en un concierto. Esta persona le pidió dinero prestado argumentando una urgencia.

Aunque el joven no tenía efectivo, rompió sus alcancías, reunió cerca de 480 dólares y salió en su motocicleta hacia la avenida Colón, en el norte de Quito, para entregarle el dinero. Prometió regresar pronto para cenar, pero nunca volvió.

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Extorsión de 200 mil dólares y desesperación familiar

Al no tener noticias suyas, la familia intentó denunciar la desaparición. Según su testimonio, la Policía les indicó inicialmente que debían esperar varias horas, a pesar de que la ley actual ya no lo exige.

La madrugada del 8 de enero, la familia recibió un aterrador video desde el celular de Anthony. En las imágenes, el joven aparecía rodeado por hombres armados que le apuntaban a la cabeza. Los secuestradores exigían el pago de 200.000 dólares en un plazo de dos horas para liberarlo.

Desesperados, los familiares rastrearon la ubicación del teléfono y los movimientos bancarios de Anthony, notando que los delincuentes estaban vaciando sus tarjetas de crédito y débito. Entregaron estas pistas a las autoridades, señalando a presuntos miembros de la banda delictiva "Los Lobos", pero afirman que la intervención policial no fue lo suficientemente rápida por falta de un punto fijo.

El doloroso desenlace y la lucha por su honor

El 12 de enero, en el sector de Guamaní (sur de Quito), la Policía halló una camioneta robada con restos humanos en su interior. Las huellas dactilares confirmaron lo peor: se trataba de Anthony.

Junto al cuerpo, los asesinos dejaron panfletos firmados por "Los Lobos" donde lo acusaban falsamente de ser un ladrón. La familia asegura que esto fue una táctica cruel para desviar la atención del secuestro extorsivo e infundir terror.

"Mi familiar no era ladrón, se debe limpiar su honor. Lo hicieron por distorsionar la información", declararon sus parientes. Anthony era un joven sin antecedentes penales, destacado estudiante universitario y campeón nacional de artes marciales (Wushu y MMA).

El caso sigue en investigación, con un adolescente de 17 años procesado por su presunta participación. Mientras tanto, la familia de Anthony clama para que este brutal crimen no quede en la impunidad.

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